Analizando la profundidad de la herida: El Rechazo

Recientemente hablábamos sobre cómo podemos haber sido golpeados por el rechazo y los efectos que esta herida tiene sobre nuestra conducta y probablemente sobre la manera en que vemos la vida.  Si no lo leíste puedes hacerlo en el siguiente link:  https://wp.me/p9QI6o-2c   En esta ocasión quisiera hablar de lo que considero que pueden ser los tres niveles desde los que podemos estar enfrentando esta herida.

  1. El afrontamiento: Ana, una niña de 7 años que en cierta ocasión recibió un comentario negativo y un gesto de rechazo por parte de una compañerita, debido a la forma en que iba vestida para el día de la foto escolar.  Al llegar a su casa, Ana, con mucha tristeza, le contó a su mamá lo que había sucedido y cómo se había sentido al respecto.  La madre consoló a Ana reafirmándole que se veía hermosa y que lo más importante era que ella se sintiera cómoda con su propio estilo, con lo cual la niña quedó tranquila y feliz porque realmente le gustaba su forma de vestir. En este caso, podemos ver que Ana está recibiendo por parte de su madre el amor y las herramientas necesarias para afrontar una situación que cualquiera de nosotras podría estar afrontando en el día a día.  Todos hemos sido rechazados alguna vez; por un compañero de trabajo que nos vio con recelo desde el primer día, por una pareja que nos dejó por otra persona, etc.  El afrontamiento se refiere a un nivel en el que la herida nos lastima pero sana de manera rápida porque hemos desarrollado las habilidades psicológicas para enfrentarnos a una situación de este tipo y salir victoriosos.
  1. La raíz de rechazo: María es una mujer madura que tiene una actitud de sospecha hacia la mayoría de personas, es bastante negativa en su forma de enfrentar la vida y tiende a pensar que las personas buscan hacerle daño.  Aparenta ser una mujer muy sociable, y platica con todo mundo, pero tiene dificultad para establecer una relación de amistad profunda, su círculo de amistades es realmente reducido y tiende a refugiarse en sí misma, en libros o películas para compensar este vacío relacional.  El problema de María se remonta a su niñez.  Ella viene de una familia en la que ambos padres de dedicaban por completo al trabajo y a otras faenas y rara vez tenían tiempo para sus hijos, había además una demanda extremadamente alta para que María sobresaliera en la escuela, golpes y palabras hirientes como “eres una inútil” o “no sirves para nada”, lo cual fue creando en María la sensación de no ser suficiente y ser rechazada por sus padres.  Lamentablemente María no tenía los recursos psicológicos ni la orientación adecuada para poder afrontar la situación, por lo que quedó sembrada en su mente la idea de que realmente no merecía ser amada y por lo tanto sería rechazada cada vez que tratara de abrirse al mundo.                                                                       Tomando este ejemplo, podemos observar que una raíz de rechazo se forma cuando una persona recibe la idea de que no es digna de ser amada y la acepta como verdad, permitiendo de esta forma que una semilla se plante en su corazón y afecte su personalidad, su forma de ver la vida y, con ello, su conducta.  Tristemente, en la mayoría de los casos, esta semilla queda plantada en nuestros corazones desde muy temprana edad, cuando no tenemos los recursos psicológicos para enfrentar exitosamente la situación.
  2. La fortaleza de rechazo: Julia es una persona dichosa, tiene una hermosa familia formada por tres hijos, y cuatro nietos.  Lamentablemente, a pesar de que es amada por ellos, ella tiende a aislarse. Sus relaciones interpersonales son erráticas, tiende a ser bastante agresiva y es extremadamente pesimista.   Su conducta hace que las personas tiendan a alejarse de ella, su familia busca la manera de acercarse a ella con abrazos, bromas y cariño pero siempre salen heridos por algún comentario realizado por ella.  Sospecha de todos y cree que los demás la están criticando siempre.  Las respuestas de las personas tienden reforzar en su subconsciente la idea de que realmente es víctima de rechazo y no merece ser amada.                     Este caso es el ejemplo de una persona que recibió una raíz de rechazo y se ocupó de guardarla y cuidarla hasta convertirla en una fortaleza.  En este nivel,  las relaciones interpersonales se ven seriamente afectadas, la persona se aísla casi completamente y adopta conductas son agresivas, causando que sus conductas refuercen su percepción negativa del mundo, su baja autoestima y  la sensación de rechazo.

Gracias a Dios, existe un antídoto y un proceso de sanidad para cualquiera que esté enfrentando esta herida pueda salir victoriosa.   Hablaremos de esto en el siguiente post.

Bendiciones!

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